Personajes, relatos, cuentos, poesía…

Loas a mi pueblo, tu pueblo, nuestro pueblo.

Son para sonreir, para reflexionar, para comprender…

que en la humildad y la sencillez, hay mucho valor…

El Churpucuy

¿A dónde vas mamita a esta hora, si la Feria Gastronómica aún no ha empezado?. Al “churpucuy” hijo, vamos al “churpucuy”.
Me recordó lo que, ante la llegada de las fiestas del pueblo, todos los días me venía anticipando. Hijo, vamos al “churpucuy”, me dijo en ese entonces y yo, por no contradecirla siempre le decía que sí. Y a esas horas de la noche yo tenía mucho sueño, pero mi madre ya vestía su pollera negra, su sombrero a la pedrada y su manta azul estampada con flores. En sus ojos brillaba la alegría y no tuve más opción que acompañarla. Me puse doble chaqueta, poncho, sombrero y chalina, y de allí en adelante, no nos frenó ni la oscuridad de la noche ni las piedras del camino y caminamos hasta la casa del inca. La encontramos acondicionada para la fiesta, con un gran patio para el baile y ya la mesa estaba servida. Era una mesa larga que recorría el patio de punta a punta, y toda su longitud estaba poblada de hojas de coca, cigarrillos y algunas botellas de ron. Siéntate hijo, vamos a “pocapar”, me sugirió mi madre. La gente iba llegando, el arpista,  el violinista, las pallas, las cocineras, y todo el mundo se iba concentrando allí y rápidamente la mesa se pobló de “chacchadores”.
Y cuando llegó el momento, el Inca, tomó un puñado de hojas, la llevó a su boca y mientras iva exhalando una y otra vez desde el fondo de su ser, fue hablándole a su coca, en sus ojos se veía la inspiración, y sus murmullos se sentían en cada rincón de la mesa. Y todos los participantes fueron haciendo lo mismo. Por un momento, todos murmuraban delante de sus manos juntadas, agradeciendo a los jircas y suplicando lo mejor para esos días. Luego de aquel momento mágico, un breve silencio se fue apoderando del ambiente. Cada quien miraba sus hojas y murmuraban. Observaban de un lado y el otro sus cigarrillos y decían, “alimi canga”, “alimi canga”, cuando de un cigarrillo brotaba una chispa. Y poco a poco los murmullos se hacían palabras, comentarios, anécdotas y las bromas cubrían el ambiente. Y al cabo de un momento, los participantes iban dando su veredicto y todos estuvieron de acuerdo en que la fiesta había empezado. Y fue cuando, con la misma ceremoniosidad los músicos caminaron hacia sus instrumentos para empezar a afinarla. “las pallas” se reunieron para ensayar sus versos, las cocineras corrieron a la “tullpa” para montar la paila y cada quien en su punto de acción. ¡El “churpucuy” estaba en todo su apogeo!
Pero en esta ocasión, al ver que mi madre empezaba hacer lo mismo, traté de persuadirla: ¿Pero a estas horas de la noche, mamá?, apenas va entrando la noche y mas bien es hora de ir a dormir. Mañana temprano vamos, mamá. No hijo, tenemos que “churpucur” para que mañana la comida esté lista temprano.
Y salimos al local donde se realizará la “Feria Gastronómica Cajatambina” e hicimos lo mismo que en mi pueblo: “El Churpucuy”

Cita en el puquial – Segunda parte

Con mi balde vacío llegué “al puquial” y Dorotita aún no había llegado. Ella debe llegar en cualquier momento. La dulce mirada con que me dijo que venía, no puede ser mentira. Ojalá no traiga su tazoncito de servir, así podré nuevamente ayudarla a llenar su balde, y quien sabe, esta vez, hasta podría ayudarla llevar su agua. Y me dediqué a esperar, mientras llenaba lentamente mi balde.
Me ubiqué en el lugar donde se coloca el que está de turno para servirse. Desde allí se consigue el agua más cristalina del planeta y uno puede verse sobre el agua como en un espejo. También allí se refleja el cielo y las nubes, pero lo que más deseaba que se reflejara, era la imagen sonriente de Dorotita llegando con su balde.
¿Máynacu yacu?, me interrumpió una voz que llegaba. “máynami” contesté automáticamente. Con dos tazas completo señora, le dije sin mirar quien era, y con mi taza rompí el manso cielo que sobre el agua se dibujaba. Cuando me paré para darle paso, vi que era la abuelita de Dorotita. Seguramente viene a reclamarme por haberla preguntado a Dorotita si venía, pensé. Y, buenos días señora Natalia, me apresuré a saludarla, como para descartar cualquier sospecha. Buenos días, “ñañito”, me contestó muy amablemente. Yo le lleno el agua señora. Está bien “ñañito” me dijo, cerrando los ojos como síntoma de que tenía un dolor en la espalda. Traía el mismo baldecito de Dorotita, y con toda la amabilidad del mundo llené su balde. Yo le ayudo a llevar su agua señora, me ofrecí nuevamente. ¿Puedes?. Claro que si señora. Gracias “papachito”, me contestó con la misma alegría. Y con mis dos baldes a cuestas acompañado por la abuelita Natalia subí el caminito, dejé un balde en casa y volví corriendo para seguir llevando el otro balde a la casa de Dorotita. Al verme salir corriendo mi madre se asomó, y cuando descubrió que le ayudaba llevar el agua a la abuelita Natalia  se sintió muy orgullosa por mi acción, y no dudó en comentarlo en cada ocasión que podía. Y de tanto comentar, llegó a la conclusión: mi hijito tiene novia, es la abuelita Natalia. Incluso, cuando vio a la señora Natalia, mientras la abrazaba le dijo : “Nuerami cayni” (eres mi nuera).  “Huambray limpu, cuyaman” (tu hijito, cómo me quiere), me lleva el agua, contestó la abuelita. Y fue así, que la abuelita Natalia se convirtió en la novia de mi infancia, mientras Dorotita seguía viviendo en mis sueños.


Una cancha me está mirando

Con su mansa sonrisa blanca
una cancha me está mirando.
Ella si sabe de amores,
nunca olvidaré sus primores

¿Cómo olvidar sus ojos
su dulce mirada
su tierno carmín?…


Puente Cuchichaca: Dolor entre las piedras

Aquí me tienes paisano
con el dolor entre las piedras
todos pasan de prisa
ya no importa si caigo

Traigo la espalda azotada
y las manos agrietadas
no hay quien cure la herida
cuanto extraño a los incas


Cita en “el puquial”

Agitando su pequeño balde llegó “al puquial”. Llevaba un balde como para su tamaño, y yo siempre la veía pasar. Muy seriecita ella, acatando todo lo que su abuelita le decía: ¡vaya derechito a traer el agua!, ¡no vayas a quedarte jugando con esos muchachos, son

“O me tiro campeón”

Doña Naticha entró a la cantina, y como lo sospechaba, allí estaba su esposo, a sus anchas, bebiendo con sus amigos.
¡Sinvergüenza!, ¡tú tomando cerveza y tus hijos no tienen nada que comer! ¡Vamos” “!Rápido! ¡Borracho! ¡Lo único que sabes es tomar! ¡Vamos a la

El Sargento Mota

Estoy aquí “chacchando” para empezar a trabajar. La abuelita Benedicta me estuvo diciendo que viniera, pero yo le decía que debemos esperar el tiempo de la luna para sembrar. Pero ella es muy testaruda y por su insistencia estoy aquí: “chacchando” para poder

El “Corpus Chisti” del tío Juan Cancio

Siempre llegaba con un mes de antelación al “Churpucuy”. Llegaba con su viejo tocadiscos, su colección de discos, con cintas de colores  para su disfraz y una sonrisa de oreja a oreja.

Río Cuchicchaca


Algunas veces silencioso,
otras veces bullanguero…
Pero es mi río,
mi sangre,
mi patria…

ES EL AMOR...

Ovejitas trotando detrás de la tía mientras va hilando.
Becerro que mugiendo busca a su madre para amamantarla. 
Trinos que llegan como eco desde el otro lado del río.
Agua bañando alfalfares para que rebroten.
Tus vacas y mis vacas comiendo del mismo rastrojo.
El amor eres tú…,
cuando nutres al viento con tu "GARAWIDA", 
y el amor soy yo,
cuando te arrullo con mi "GAPARIDA"…


Memorias de mi Pueblo

Hoy quiero pintar mi pueblo en mil palabras
de modo que tus ojos se extasíen
con la excelsitud de sus memorias…


Personajes de mi pueblo: HUACHCACULASHUN

Usaba un pantalón que siempre se estaba cayendo, pero nunca terminaba de caerse, aunque aveces, a uno le daba la impresión de que mas bien, estaba en proceso de colocárselo, pero igualmente, sin terminar de ponérselo por completo. En la calle o en la escuela, él siempre andaba con los pantalones caídos.


Wishtu Crisanto, El Cachimalej

Era el “churpucuy” para las fiestas del pueblo y allí estaban las señoras que se encargarían de preparar la comida. Y allí también estaban todos los ingredientes, pero las cocineras no se animaban a iniciar la preparación del Pari, debido a que se había detectado un breve sabor amargo durante la “chagchapada”…

Personajes de mi pueblo: RUCU LUCHO



Estaba reparando una cerca cuando los profesores llegaron. ¿Como estas Rucu Lucho?. Hola profes, buenos días, llegaron a tiempo. Esta pirca se cayó anoche y debo repararla para que no se salte el ganado, les comentó Rucu Lucho mientras les daba un semi-abrazo. Y, luego de saludarlos a cada uno, continuó reparando la cerca como si la llegada de los profesores no respondiera a una invitación suya. Y los profesores se quedaron mirándose las caras y haciéndose gestos de ¿será que nos equivocamos de lugar? o ¿Será que no se acuerda que él mismo nos invitó? No se ve por ningún lado el humo de la cocina. ¿Porqué en vez de estar trabajando, Rucu Lucho no está armando el horno de piedras para la pachamanca que nos prometió? ¿Será que se le habrá olvidado?
Rucu Lucho era un carismático funcionario de la educación y acostumbraba

Las Papas Rellenas de don Guillermo

Las horas del recreo, eran las de don Guillermo…
Muchas veces en el colegio, las clases transcurrían esperando la hora del recreo. Porque durante ese tiempo podías jugar un partido de Básquet con el profesor  “Loco Navarro”, o podías participar en un partido de boley, o de futbol, o podías ver a tu novia, pero en todos los casos, era inevitable ir al quiosco de don Guillermo.

LA PRIMERA GUITARRA CAJATAMBINA



Ese día solo estaban sus ovejas y él. La niña, ni las ovejas que ella pastaba, no habían llegado.

Desde que los rastrojos estaban disponibles para el pastoreo, sus rebaños se alimentaban juntos sobre todo, porque los mismos animales al llegar a “Jagapampa”, se unían para conformar un solo rebaño. Y los pequeños pastores aprovechaban para jugar juntos.

Personajes de mi pueblo: Pichi Juana

Entró a la Calle Gorgór tocando su tambor. Y luego de llegar a la primera esquina, arrancó cantando su acostumbrada Tinya. Siempre lo hacía. Ella siempre estaba donde había una celebración, o sino, simplemente la fomentaba. Nunca dudó un segundo para alegrar a la gente, por eso, siempre llevaba su tambor.
Sobre todo durante el “Culu apay” para la

Poema VI, 20 Poemas de Amor



Volverán las alegres pichiuchancas
sus tiernos trinos a cantar
cuando sepan al despertar
que otra vez nuestros versos
cantan sin cesar.

Con su delantal tiznado



Con su delantal tiznado, inclinada hacia la tullpa, sobre un pellejo de oveja, sentada tostaba la cancha.
Desde hacía mucho tiempo ya, su delantal tiznado cubría en vano su viejo vestido. Lo había comprado el día que decidieron vivir juntos, con la intención de que sería el vestido que usaría durante su casamiento. Por eso estuvo guardado durante mucho tiempo, pero como las autoridades no llegaban, decidió usarlo y ahora el vestido estaba viejo y también tiznado.

Las chicherías de mi pueblo



Cuando la bandera lucía sobre la puerta, es que la chicha estaba lista. Entre las mantas y las jergas despertaban burbujeantes, toneles y toneles de la mejor bebida. Algunos de ellos, los que estuvieron abrigados casi cuarenta y cinco días, adquirían la calidad de “chicha huarminayaj”, sobre todo por los

Solo he venido a quererte



Solo he venido a quererte

Con mi sangre y mi barro
con mi antorcha y mi bordón
con la conciencia en el aire.
Solo he venido a quererte

Tarde de toros en Cajatambo



Nos estábamos rifando a ver, quien iba esta vez a separar los becerros. Y mi padre nos interrumpió diciendo: no se preocupen hijos, hoy me toca a mí. ¡Pero Papá!, ¡hoy hay corrida de toros! Nosotros podemos ir corriendo y volveremos a tiempo. No hijos, yo voy esta vez. Pónganse buena ropa y acompañen a su mamá, que ya la jerga está tendida en la baranda. ¿¡Pero Papa!?...   Se puso el sombrero y salió corriendo…
¡Deja que los becerros se tomen la leche esta vez!, queríamos gritarle, pero,

Santo Julio



Todo era tranquilidad cuando escuchamos el grito de nuestra madre: ¡Donde están esos muchachos! ¡Llegó el compadre julio! ¿Como estás compadrito? Buenos días comadre Mercedes. ¡Compadre Julio, llegaste! Se alegró mi padre. ¡Como estás compadre Humberto! ¿Donde están esos muchachos?, ¡llegó el compadre Julio! Seguía llamándonos mi madre. Por primera vez no quisimos salir corriendo a recibir al padrino Julio,

Poema I, 20 Poemas de Amor

Entre el poncho y la chalina
escondido camino hacia tu esquina
la noche es mi aliada
las estrellas, mi alborada.

Ando buscando la patria
ando buscando mi poesía...

Es ya casi de madrugada
tu puerta está cerrada

20 Poemas de Amor: POEMA XVIII

Todos estos días
estuviste tan cerca
tanto, que te amé
en silencio.

Los eucaliptos
las tórtolas
y los pichiuchancas
solo parecían recuerdos.


20 Poemas de Amor: Poema XI

Pintura cortesía de María Requejo Gutierrez
Con mi cántaro de hielo
al puquial de tu alma llego
para entibiar en tu lecho
la noche fría de mi sombra.

Con mi cántaro de fuego
a la ventana de tu vientre llego
para apaciguar con tu brisa
el fuego inquieto de mi aliento.


20 Poemas de Amor, Poema VIII

Cada vez que te pienso
siento tu tierna mirada.
y en tus ojos de niña
veo mi alma atrapada.

20 Poemas de Amor, Poema XVI

Hoy salí a buscarte
casi a media noche
te busque incansable
pero todo fue un derroche.

Serenatas en mi pueblo

Esa noche el primo William y todos los que acompañábamos su canto recibimos desde el balcón un grueso baño de lluvia.
Sabíamos que la lluvia desde el balcón era una de las respuestas esperadas sobre todo, cuando la serenata era dedicada a un amor difícil.

MANÁS: Corazón del Cielo

Tierno rubor que el viento
acoge entre sus alas con ternura,
suaves caricias que en un canto
llegan al alma con dulzura.

Poema a Cajatambo: Cajatambino Soy

Hijo de mi tierra soy
de la lluvia, del viento y del sol
mis canciones de cuna son
las armonías del Cuchichaca trovador
el Huacshash… es mi blasón
mi madre… puro corazón.
Cajatambino soy.

No te preocupes mi hermano
si el pichiuchanca temprano

Poemario: 20 Poemas de Amor, Poema XV

Mi muchacha de abril…

Fresca está la mañana
y al fin suena la campana
hoy que es abril de madrugada
volveré por fin ver a mi amada.

Mi muchacha de abril
mi dulce encanto

Gastronomía Cajatambina, un Legado Milenario

Sutil huella que el tiempo
guarda en silencio su grandeza
genuino dulzor que mi madre
preserva con amor su destreza.

Tal vez sea su naturaleza

Personajes de mi pueblo: Shuty, el Zapatero

Llegué con los zapatos en la mano justo en el momento en que el zapatero Shuty les colocaba los guantes a sus hijos, debe estar probándolos, imaginé. Aunque, luego de explicarles las reglas, puso a boxear a sus hijos en la calle frente a su zapatería. Y yo salí corriendo, porque pensé que

En Cajatambo: Los panes de Maguiña

El señor Maguiña no tenía panadería ni era panadero, pero vendía los mejores panes de Cajatambo, solo que, para poder consumirlos había que caminar un poco mas de cinco kilómetros hasta llegar a Parientana.

La Tullpa: Cálido Rincón Cajatambino

Pequeño rincón, tierno y casto
donde el alma despierta con la gloria
del alba y los pichiuchancas.

Guía para los turistas: Cómo llegar a Cajatambo

Es como ir a un planeta desconocido donde habita el paraíso, solo que, para llegar a ella, antes, uno tiene que remontar Júpiter.
En tu viaje hacia Cajatambo, cuando unas inmensas
formaciones rocosas deslumbren tus sentidos, estarás pasando frente a Júpiter, y al verte flotando entre las rendijas de aquellos colosales cerros,  talvez pensarás: con tanta roca, después de tanta roca, mas adelante, es imposible que haya vida y querrás devolverte, como el que renuncia al oro justo en el último segundo que debía descubrirlo.
Y mientras continuas pintando en tu mente la majestuosidad de aquellos cerros escabrosos, unos

LA PRIMERA CORRIDA DE TOROS DE CAJATAMBO

Ese día bajaron los toros de las alturas de Viconga y todo el pueblo estaba en alerta porque eran toros bravos que iban camino a la Plaza de Acho de Lima.
Normalmente los toros bravos eran conducidos por caminos externos a los poblados para evitar incidentes, pero ese año tenían que pasar cerca al

LA CANCIÓN DE LA PROMOCIÓN

Al finalizar la tarde el profesor Aquiles nos propuso: vamos a ensayar una canción de despedida para que todos podamos cantarla el día de la clausura. Los muchachos, entre contentos e indiferentes aceptamos la propuesta. Cada uno de ustedes traerá una canción, de preferencia un huayno y luego de oír el canto de cada quien, haremos la elección, nos dijo.
Ya entraba  diciembre y éramos la promoción de la escuela primaria de ese año, y mientras retornaba a casa fui pensando en una canción sin poder conseguir una, por mi mente siempre pasaba la misma canción que había entonado en otras ocasiones, talvez porque era la única que se  adaptaba a

CAJATAMBO ANCESTRAL



Breve rumor de eucaliptos
tu hablar es del viento
tu silencio…
otro silencio.

Hay tantos siglos en tus años
que tus piedras aun conservan
las mismas caras, las mismas miradas

LA HONRADEZ EMPIEZA EN CASA

Como es sabido, “Ama llulla, Ama quella, Ama sua “ son principios quechuas que en  los pequeños pueblos andinos aún son la guía para una sana convivencia, de modo que en las casas y en las escuelas se inculcan a los niños los hábitos de “no ser mentiroso, no ser ocioso y no ser ladrón”.
Y esa mañana el niño Ernesto llegó a la escuela manifestando que en la calle había encontrado un sombrero mientras mostraba el objeto encontrado.
En vista de ello el maestro puso a consideración de los alumnos lo que debía hacerse frente a aquella situación. A lo que Miguel manifestó

Danza en el toril

Eran días de lluvia y el campo pintaba verde. Y esa mañana salimos muy temprano hacia Ocopata para ordeñar las vacas y al retorno como era costumbre, nos sentamos en Tucurrumi -lugar donde hay una roca muy grande ubicada mas arriba de Astobamba que es utilizada por los búhos para identificar su presa-, pero nosotros lo hacíamos simplemente para contemplar el ambiente, desde allí se puede ver Astobamba desde arriba, como si uno estuviera en un observatorio espacial.
A esas horas de la mañana,

El primer Pari - sopa de los Dioses


Mientras el joven Antay esperaba el almuerzo que le preparaba su madre, llegó a Cajatambo un chasqui portando un importante mensaje para El Inca. Antay tenía días esperando la oportunidad para iniciarse como chasqui, de modo que tomo el mensaje y salio corriendo. Pero su madre, pensando en que su muchacho no había almorzado, decidió empacarle la sopa que estaba preparando para que se lo comiera en el camino, pero al no encontrar la manera de envasarla, porque lo único que tenía era un asuapuru que al tener una boca angosta no podía incluirle las carnes ni las partes sólidas, decidió colocar solo la sopa en ella y las partes sólidas en un mate, y con la misma velocidad de un chasqui, envolvió la huchupa en su pullacata y le entregó a su hijo…
Ya en pleno recorrido, la presión del mensaje que llevaba, aunado a la

AMOR TERRESTRE



Quisiera navegar
el cristalino mar de tus ojos
y adentrarme inocente
en la profundidad de tu mirada


Quisiera sentir
de tus playas las brisas mañaneras
y refrescar mis cuitas
con la candidez de tus torrentes

Quisiera irrumpir

Huaylashada cajatambina


Al oír la guitarra del tío Alejandro quien en solitario irrumpió desde su casa, la abuelita Benedicta salió a su encuentro. El paso calmado del tío Alejandro tocando su guitarra se transformó en suave trote cuando advirtió las dulces verónicas que la abuelita con su pollera dibujaba.

Aunque no era tiempo de carnavales, la solitaria pandilla se apoderó de la esquina y cada poblador  que por allí pasaba, luego

Cajatambo: Balcón del Cielo

Tiernos tus abriles,
de rocío entre las hierbas.
Sutiles tus aromas,
de eucalipto entre las nubes,
frente a mis ventanas…
… tan cercanas.

Rincón ancestral,

La Vaca Polloca



Mientras mi madre había ya ordeñado dos vacas, yo apenas estaba intentando atar las patas de la vaca “Polloca”.

Esa vaca era media brava pero daba buena leche y buenos becerros, pero esa mañana en Ocopata (*), donde los terrenos tienen una pendiente bastante pronunciada yo no había podido ordeñar la primera vaca.

Yo siempre hacía las

Amanecer Cajatambino


De sus punas descienden rimando
interminables versos creando
Shapil y Tavín coreando
mi Cuchichaca...     cantando.