Personajes, relatos, cuentos, poesía…

Loas a mi pueblo, tu pueblo, nuestro pueblo.

Son para sonreir, para reflexionar, para comprender…

que en la humildad y la sencillez, hay mucho valor…

Tarde de toros en Cajatambo



Nos estábamos rifando a ver, quien iba esta vez a separar los becerros. Y mi padre nos interrumpió diciendo: no se preocupen hijos, hoy me toca a mí. ¡Pero Papá!, ¡hoy hay corrida de toros! Nosotros podemos ir corriendo y volveremos a tiempo. No hijos, yo voy esta vez. Pónganse buena ropa y acompañen a su mamá, que ya la jerga está tendida en la baranda. ¿¡Pero Papa!?...   Se puso el sombrero y salió corriendo…
¡Deja que los becerros se tomen la leche esta vez!, queríamos gritarle, pero, éramos demasiados pequeños para hacer esa sugerencia.
La corrida de toros siempre ha sido uno de los eventos mas esperados del año, y la tía María y las primas habían venido desde Lima especialmente para ese momento, y ellos, al igual que mi tío Jorge y mis primos aun pequeños, estarán con nosotros, compartiendo un espacio en la baranda (Plaza artesanal de toros).
Con nuestro mejor vestido, llevando biscochuelos, roscas bañadas y bollitos que mi madre sabía preparar para esa fecha, salimos a buscar la baranda que esa mañana los mayores de la casa habían fabricado con la ayuda de troncos, palos, tablas y cabestros. Desde muy temprano, mi padre, el tío Jorge y todo el pueblo, cargaron los materiales y al finalizar la mañana ya la baranda estaba lista. Los pequeños nos encargábamos de cuidar las cosas mientras los mayores acarreaban lo más pesado.
Mientras avanzábamos hacia la baranda, se podía oír los comentarios de la gente en las esquinas: el “Tiza” viene, dijo que venía. Yo que había visto al torero  “Tiza”  levantado en hombros el año anterior luego de una fabulosa tarde taurina,  imaginaba lo interesante que estaría esa tarde.
Cuando el tío Jorge nos vio llegar, bajó la escalera para que subamos a la baranda. Y me preguntó: ¿Dónde está tu papá?. Se fue a separar los becerros, tío. ¡Carajo!, hubiera dejado que se mamen. ¡Él siempre es así!... Pero ya el capitán de la tarde entraba… y rápidamente el ruedo se llenó de algarabía.
Tremenda entrada. Preciosas damas. El Capitán de la Tarde sobre su caballo de paso flotaba entre las nubes. Estampas folclóricas. Colorido sin igual. Y un mar de jinetes cargando presentes cerraba el cortejo. Pero mi padre no estaba con nosotros. Tendré que memorizar cada detalle para contarle todo, cuando llegue, pensaba.
Y de un momento a otro, el ruedo quedó vacío. Ya el capitán de la tarde había escrito con herraje su más hermosa caligrafía. Sobre su caballo alazán entre las nubes, contorneando la espalda y levantando su sombrero de rosas, había firmado cada espacio de aquel hermoso terreno de juego. Todo estaba listo. Pero aún faltaba el torero. ¿Y el Tiza? No aparecía por ningún lado.
Y aunque algunos intrépidos estaban en el ruedo pegados a las barandas, ninguno de ellos se animaba a hacer lo que hacía el “Tiza”. Pero entonces, desde el frente de donde estábamos sentados, alguien nos pidió una manta. ¡Es tu papá!, !quiere torear!, dijo mi madre. Dame una manta, por favor. No, no, ¡sube!, ¡sube! ¡Ese toro es bravo!, ¡cuidado!, ¡te va cornear! Y todos nos unimos a las suplicas para que no lo hiciera. ¡No le den ninguna manta!, sentenció mi madre. Pero mi padre estaba seducido. Se quitó el saco y caminando cual torero, se acercó al toro. Y el toro al verlo emprendió la embestida. Ya no había vuelta atrás, si corría para escapar, el toro lo alcanzaría y sería peor. Era mejor enfrentarlo. Y ¡Zass! logró sacar una capa, y ¡Zass! una segunda y cuando la gente estuvo a punto de gritar ole, ole, ¡Zass! pudo salir corriendo. Gracias a Dios y quien sabe a nuestras llorosas súplicas y a los gritos de la multitud, pudo mi padre salir ileso.
Y la mesa quedó servida. La tarde taurina, había empezado. Y mi padre, que ya subía las escaleras para sentarse junto a nosotros, llegaba henchido con el brillo de su hazaña. Siempre lo había deseado. Siempre había soñado con ese momento. Y esa tarde, en vez de ir a separar los becerros, se había estado preparando para mostrarnos su habilidad con los toros... Y mientras mi madre aun le recriminaba su arrojo, se oyó por fin en la plaza: “Tiza”, “Tiza”, “Tiza”. Y el “Tiza” iba llegando, para continuar la jornada…

Para los toreros de ocasión. Padres e hijos espontáneos de mi pueblo, que alegraban las corridas de toros con su arrojo, en momentos en que,  armar el coso taurino, era el resultado de un esfuerzo colectivo, con mucho amor, troncos, palos, tablas y cabestros…
 



Santo Julio



Todo era tranquilidad cuando escuchamos el grito de nuestra madre: ¡Donde están esos muchachos! ¡Llegó el compadre julio! ¿Como estás compadrito? Buenos días comadre Mercedes. ¡Compadre Julio, llegaste! Se alegró mi padre. ¡Como estás compadre Humberto! ¿Donde están esos muchachos?, ¡llegó el compadre Julio! Seguía llamándonos mi madre. Por primera vez no quisimos salir corriendo a recibir al padrino Julio,

Poema I, 20 Poemas de Amor

Entre el poncho y la chalina
escondido camino hacia tu esquina
la noche es mi aliada
las estrellas, mi alborada.

Ando buscando la patria
ando buscando mi poesía...

Es ya casi de madrugada
tu puerta está cerrada

20 Poemas de Amor: POEMA XVIII

Todos estos días
estuviste tan cerca
tanto, que te amé
en silencio.

Los eucaliptos
las tórtolas
y los pichiuchancas
solo parecían recuerdos.


20 Poemas de Amor: Poema XI

Pintura cortesía de María Requejo Gutierrez
Con mi cántaro de hielo
al puquial de tu alma llego
para entibiar en tu lecho
la noche fría de mi sombra.

Con mi cántaro de fuego
a la ventana de tu vientre llego
para apaciguar con tu brisa
el fuego inquieto de mi aliento.


20 Poemas de Amor, Poema VIII

Cada vez que te pienso
siento tu tierna mirada.
y en tus ojos de niña
veo mi alma atrapada.

Eres tú mi adorada
mi dicha soñada
que un día fue
pero luego nada.

¿Donde estas mi amada?
¿donde está tu sonrisa de dioses?
tu voz de oro?
tu cabello de ángel?

Se me perdió tu tierna mirada…
pero...
no te preocupes mi amada
aun permaneces en mis sueños
en mis recuerdos
mis tristezas
y mis rezos.

Te tengo a salvo conmigo
permaneces en mi, integra!
solo me falta tu cuerpo
tu sonrisa y tus besos.

20 Poemas de Amor, Poema XVI

Hoy salí a buscarte
casi a media noche
te busque incansable
pero todo fue un derroche.

Se me perdió tu sonrisa
lo busque entre la gente
pero al caer la noche
lo encontré en mi mente.

Estabas allí,
entre los versos
escondida de amor
entre los sueños.
 
Pensabas…
pensabas que no te hallaría
pero ya lo ves, chiquita
sigues siendo mía...


Serenatas en mi pueblo

Esa noche el primo William y todos los que acompañábamos su canto recibimos desde el balcón un grueso baño de lluvia.
Sabíamos que la lluvia desde el balcón era una de las respuestas esperadas sobre todo, cuando la serenata era dedicada a un amor difícil.
Las serenatas en mi pueblo siempre empiezan de improviso.
Solo basta que algún amigo manifieste su amor incomprendido para que el grupo salga a buscar una guitarra y algún trago que ayude a calentar el cuerpo para salir de romería.
Cuando todo esta listo, el enamorado asumirá el liderato de la pandilla, de modo que su amor manifiesto no solamente será respetado, sino que el grupo lo cuidará como cuando uno cuida una semilla mientras va naciendo.
Algunas veces el pretendiente preferirá cantar en una esquina distinta como calentamiento, como para vencer su nerviosismo o como una preparación para cuando le toque recibir la respuesta de su amada o soportar con denuedo las posibles reacciones de sus familiares ante su inesperado atrevimiento.
La respuesta a su canto pueden ser los gritos de la suegra, o una lluvia desde los balcones o simplemente el silencio. Y entre estas opciones, la más triste y atroz es el silencio.
De modo que esa noche íbamos bien. Y aunque salimos oliendo a lluvia, el baño grueso que habíamos recibido como respuesta a su canto era la mejor respuesta en muchas noches de saturninas serenatas.
Esa noche bajo la luna, los prístinos zaguanes, las calles empedradas, la esquina sigilosa y los balcones confidentes fueron testigos de aquel amor declarado entre canto, guitarras y lluvia. Lluvia de amor desde los balcones…
En mi pueblo, con cada serenata nacen cantantes y guitarristas que con su voz y su instrumento van acariciando corazones. En la foto, el gran guitarrista cajatambino Domingo Garcia (Ñomi), el innato cultor musical cajatambino Esteban Salazar Trucios (Chino) y Nick Arbeissa,  con corazón cajatambinos.

MANÁS: Corazón del Cielo

Tierno rubor que el viento
acoge entre sus alas con ternura,
suaves caricias que en un canto
llegan al alma con dulzura.

Aroma de chirimoyas
limas y granadillas.
Fulgor de maizales
papas y frijoles.

Relámpago de fuego que en el pecho
guarda el alma como un laurel.
destello de amor que entre las nubes
brota del pecho como un clavel.

Flechazo de amor, corazón y miel
encanto y primor, corazón fiel.
Manás corazón, con toda razón
siempre Manás, puro corazón...

                                          Con todo el corazón para el pueblo de Manás, Cajatambo, Lima, Perú

Poema a Cajatambo: Cajatambino Soy

Hijo de mi tierra soy
de la lluvia, del viento y del sol
mis canciones de cuna son
las armonías del Cuchichaca trovador
el Huacshash… es mi blasón
mi madre… puro corazón.
Cajatambino soy.

No te preocupes mi hermano
si el pichiuchanca temprano

Poemario: 20 Poemas de Amor, Poema XV

Mi muchacha de abril…

Fresca está la mañana
y al fin suena la campana
hoy que es abril de madrugada
volveré por fin ver a mi amada.

Mi muchacha de abril
mi dulce encanto

Gastronomía Cajatambina, un Legado Milenario

Sutil huella que el tiempo
guarda en silencio su grandeza
genuino dulzor que mi madre
preserva con amor su destreza.

Tal vez sea su naturaleza

Personajes de mi pueblo: Shuty, el Zapatero

Llegué con los zapatos en la mano justo en el momento en que el zapatero Shuty les colocaba los guantes a sus hijos, debe estar probándolos, pensé. Aunque, luego de explicarles las reglas, puso a boxear a sus hijos en la calle frente a su zapatería. Y yo salí corriendo, porque pensé que

En Cajatambo: Los panes de Maguiña

El señor Maguiña no tenía panadería ni era panadero, pero vendía los mejores panes de Cajatambo, solo que, para poder consumirlos había que caminar un poco mas de cinco kilómetros hasta llegar a Parientana.

La Tullpa: Cálido Rincón Cajatambino



Pequeño rincón, tierno y casto
donde el alma despierta con la gloria
del alba y los pichiuchancas.


Sin mármoles,
ni bronces, ni laureles.
Pero allí se gesta
la mas fúlgida,
la mas noble de las epopeyas.

Guía para los turistas: Cómo llegar a Cajatambo

Es como ir a un planeta desconocido donde habita el paraíso, solo que, para llegar a ella, antes, uno tiene que remontar Júpiter.
En tu viaje hacia Cajatambo, cuando unas inmensas

LA PRIMERA CORRIDA DE TOROS DE CAJATAMBO

Ese día bajaron los toros de las alturas de Viconga y todo el pueblo estaba en alerta porque eran toros bravos que iban camino a la Plaza de Acho de Lima.
Normalmente los toros bravos eran conducidos por caminos externos a los poblados para evitar incidentes, pero ese año tenían que pasar cerca al

LA CANCIÓN DE LA PROMOCIÓN

Al finalizar la tarde el profesor Aquiles nos propuso: vamos a ensayar una canción de despedida para que todos podamos cantarla el día de la clausura. Los muchachos, entre contentos e indiferentes aceptamos la propuesta. Cada uno de ustedes traerá una canción, de preferencia un huayno y luego de oír el canto de cada quien, haremos la elección, nos dijo.
Ya entraba  diciembre y éramos la promoción de la escuela primaria de ese año, y mientras retornaba a casa fui pensando en una canción sin poder conseguir una, por mi mente siempre pasaba la misma canción que había entonado en otras ocasiones, talvez porque era la única que se  adaptaba a

CAJATAMBO ANCESTRAL



Breve rumor de eucaliptos
tu hablar es del viento
tu silencio…
otro silencio.

Hay tantos siglos en tus años
que tus piedras aun conservan
las mismas caras, las mismas miradas

LA HONRADEZ EMPIEZA EN CASA

Como es sabido, “Ama llulla, Ama quella, Ama sua “ son principios quechuas que en  los pequeños pueblos andinos aún son la guía para una sana convivencia, de modo que en las casas y en las escuelas se inculcan a los niños los hábitos de “no ser mentiroso, no ser ocioso y no ser ladrón”.
Y esa mañana el niño Ernesto llegó a la escuela manifestando que en la calle había encontrado un sombrero mientras mostraba el objeto encontrado.
En vista de ello el maestro puso a consideración de los alumnos lo que debía hacerse frente a aquella situación. A lo que Miguel manifestó

Danza en el toril

Eran días de lluvia y el campo pintaba verde. Y esa mañana salimos muy temprano hacia Ocopata para ordeñar las vacas y al retorno como era costumbre, nos sentamos en Tucurrumi -lugar donde hay una roca muy grande ubicada mas arriba de Astobamba que es utilizada por los búhos para identificar su presa-, pero nosotros lo hacíamos simplemente para contemplar el ambiente, desde allí se puede ver Astobamba desde arriba, como si uno estuviera en un observatorio espacial.
A esas horas de la mañana,

El primer Pari - sopa de los Dioses


Mientras el joven Antay esperaba el almuerzo que le preparaba su madre, llegó a Cajatambo un chasqui portando un importante mensaje para El Inca. Antay tenía días esperando la oportunidad para iniciarse como chasqui, de modo que tomo el mensaje y salio corriendo. Pero su madre, pensando en que su muchacho no había almorzado, decidió empacarle la sopa que estaba preparando para que se lo comiera en el camino, pero al no encontrar la manera de envasarla, porque lo único que tenía era un asuapuru que al tener una boca angosta no podía incluirle las carnes ni las partes sólidas, decidió colocar solo la sopa en ella y las partes sólidas en un mate, y con la misma velocidad de un chasqui, envolvió la huchupa en su pullacata y le entregó a su hijo…
Ya en pleno recorrido, la presión del mensaje que llevaba, aunado a la

AMOR TERRESTRE



Quisiera navegar
el cristalino mar de tus ojos
y adentrarme inocente
en la profundidad de tu mirada


Quisiera sentir
de tus playas las brisas mañaneras
y refrescar mis cuitas
con la candidez de tus torrentes

Quisiera irrumpir

Huaylashada cajatambina


Al oír la guitarra del tío Alejandro quien en solitario irrumpió desde su casa, la abuelita Benedicta salió a su encuentro. El paso calmado del tío Alejandro tocando su guitarra se transformó en suave trote cuando advirtió las dulces verónicas que la abuelita con su pollera dibujaba.

Aunque no era tiempo de carnavales, la solitaria pandilla se apoderó de la esquina y cada poblador  que por allí pasaba, luego

Cajatambo: Balcón del Cielo

Tiernos tus abriles,
de rocío entre las hierbas.
Sutiles tus aromas,
de eucalipto entre las nubes,
frente a mis ventanas…
… tan cercanas.

Rincón ancestral,

La Vaca Polloca



Mientras mi madre había ya ordeñado dos vacas, yo apenas estaba intentando atar las patas de la vaca “Polloca”.

Esa vaca era media brava pero daba buena leche y buenos becerros, pero esa mañana en Ocopata (*), donde los terrenos tienen una pendiente bastante pronunciada yo no había podido ordeñar la primera vaca.

Yo siempre hacía las

Amanecer Cajatambino


De sus punas descienden rimando
interminables versos creando
Shapil y Tavín coreando
mi Cuchichaca...     cantando.

Amor de pueblo: CUANDO FALTAS TÚ



Esta noche solitaria en que te pienso
avanza inclemente mientras espero…

Aguardan conmigo:
la suave bruma de la noche
el fulgor del cielo estrellado
y la oportuna oscuridad de la esquina

Aquí estamos todos,
solo faltas tú...

Un Desfile Particular

Ese día los alumnos del pequeño pueblo de Utcas se levantaron muy temprano porque tenían que participar en el desfile de fiestas patrias en la ciudad de Cajatambo.

Como era costumbre en aquellos momentos, las capitales provinciales eran los escenarios para los desfiles y cada pueblo preparaba su presentación con la intención de ser el mejor.

De modo que ese día, la maestra, los alumnos y

Personajes de mi pueblo: DON CHAMORRO



Esa mañana, mientras Chamorro fabricaba cabestros, se le acercó don Vicente para pedirle que fuese él el comisario de la tarde taurina de ese año.

El joven Chamorro, quien habia nacido entre vacas y toros de casta, estaba acostumbrado a lidiar con ellos, lo podía hacer a caballo, a pie y en ciertas ocaciones, cuando el ganado manifestaba su bravura, sabía controlarlos a sombrerazos, y por eso, conocedor de la naturaleza

ASTOBAMBA: Canta pichiuchanca, canta!



Canta pichiuchanca, canta.
Aun adolorida
y aun desgarrada
canta pichiuchanca, canta!

Te bañé con agua
te lancé una piedra
te partí el ala
pero canta pichiuchanca, canta!


Cajatambo mio


Con los pitos, los violines y la banda
y con el pichiuchanca que aun me canta
vuelve otra vez mi garganta
anudar en silencio su nostalgia.

Tantas pallas, tanto cielo
tanto frío, tanto abrigo
tanto pari, tanto amor
tanto tanto,  Cajatambo tanto.

Tesoros de mi pueblo: Las piedras de Milpog - Cajatambo - Perú

Lagartija de roca enorme - Cajatambo
Pocos saben de su existencia. 
Luego del descubrimiento realizado por Ulises Requejo el año 2006, muchas expediciones han ido al lugar pero han retornado sin lograr ver dichos tesoros.

Visto desde Cajatambo, “Milpog” es una montaña de piedras, como si fueran los restos de una construcción de otras eras.

Nadie ha explorado sus entrañas, porque se dice que los que allí entran no

Maestros de mi pueblo

Durante el recreo en el patio de la escuela un gran tumulto se formó. Dos pequeños alumnos estaban en el piso resolviendo sus diferencias a golpes.
Al ver el desorden el maestro Humberto se acercó y ante su presencia el pugilato paró, y ambos novatos en el boxeo apresuraron su explicación para demostrar que el borrador en disputa era de

Costumbres de mi pueblo: La Carrera de los Huanquitos


Ese domingo los huanquitos amanecerán entre los cerros y desde allí correrán hasta el campanario y cuando alcancen tocar la campana habrá un ganador…
Los huanquitos son guerreros y danzantes eternos. Su baile es una muestra de coordinación, equilibrio y cadencia, y ese domingo como señal de suficiencia, darán testimonio de su

Personajes: El Profesor Humberto

“Muy bien hijo lindo, muy bien” eran sus palabras, las que llegaban como caricias moduladas por el viento y bañaban tus sentidos de aliento…
El profesor Humberto, quien nació entre las gergas de la chichería de doña Benedicta, a muy temprana edad y aun tomando su biberón de chicha de jora partió al campo, con él, sumarían cinco los

Personajes: CHASHPUSH GALLO

¡Acomodarrrr!…se

La última silaba de aquel estentóreo grito, parecía un delicado murmullo luego de aquel vendaval.

Era la estruendosa voz de Chashpush Gallo cada vez que ordenaba levantar el andas durante la procesión de semana santa. Se deben acordar.
Sobre todo, porque Chashpush Gallo no solamente tenía una

Tiburcio: El arpista sin arpa



Tauuu, tauuuuuu..., tiu tiu, taauuuuuuuuu…

Era el sonido que se oía cuando Tiburcio afinaba su arpa en una esquina del pueblo.

Al principio Tiburcio estaba solo en esa esquina, pero cuando las personas oían el Tauuu, tauuuuuu..., tiu tiu, taauuuuuuuuu…, todos los que por allí pasaban se iban quedando, atraídos por la sonoridad de su instrumento.


No hacía falta saber si se trataba de

Las manos de mi madre


Las manos de mi madre…
manos curtidas en el fogón.
hechas de corazón,
hechas de alma.



Las manos de mi madre…
aun con espinas entre las uñas
llenas de amor,
llenas de calma.

El cura Basaure


“Que la bendición del Señor descienda sobre todos ustedes y que aumenten las vacas y que produzcan más leche…” oraba en voz alta el cura Basaure cada vez que pasaba por un hato.

La presencia del cura en el campo, en un pueblo con profundo arraigo religioso, significaba una bendición para los campesinos, quienes no hallaban como retribuir la visita.

Todos los agricultores anhelaban que el cura pasara por su finca para recibir la bendición deseada.

Pero al no tener más qué ofrecer, los campesinos le daban  el

El huerto de Judas

Ese domingo, un acontecimiento especial los sacó de sus camas y todos salieron corriendo a la plaza. Lo hacían entre confundidos y contentos, pero sobre todo contentos porque ese día, todos recibirían una herencia.

Judas, antes de ahorcarse, había pasado la noche escribiendo su testamento el cual esa mañana se leería.

La multitud iba llegando lentamente al

RUIIITONMATIBOTON


Se acuerdan del profesor Ruitón?

Se deben acordar. Ruitón fue maestro de escuela, pero sobre todo era un destacado músico y compositor, compuso entre otras canciones el huayno “A san Cristóbal me voy a ir…” y para los desfiles escolares, la marcha de la escuela.

También se deben acordar del profesor a quien con cariño llamábamos “Matibotón”, debido a que

Personajes de mi pueblo: Don ALICUCHO


Era un hombre flaco sobre su caballo igualmente flaco.  Podía estar en el campo o en el pueblo, pero don Alicucho, siempre estaba cabalgando.

Una mañana, mientras tocaba la puerta desde su caballo, salió doña Elisa quien lo invito a pasar a su casa para tomar el desayuno, no se preocupe doña Elisita, ya me voy, se justificó. Entonces te traeré un cafecito, insistió la señora.

Y mientras tomaba el café, las personas que

Personajes de mi pueblo: Nicucho


Se acuerdan de Nicucho, el tío cajamarquillano?
Se deben acordar, porque Nicucho era un hombre extremamente pausado. Labró su popularidad en base a su lentitud, sosiego y despreocupación. Cada uno de sus actos eran como unos largos viajes, interminables sobre todo cuando

Personajes de mi pueblo: DON CHAULAN


Se acuerdan de don Chaulán, el tío del oconal?

Se deben acordar. Chaulán era un hombre flaco, de semblante recio y muy original. Salía a la calle con los zapatos cansados. No importaba si eran nuevos o viejos, sus zapatos, siempre andaban con la lengua afuera.

Claro que se deben acordar.
Chaulán, vivía entre pantanos cerca al río, su casa estaba en

A MI PUEBLO



Hoy sonreiré, al ver tu rostro reír
lloraré, si veo tu rostro llorar.
Te estrechare entre mis brazos
y juntos transformaremos
los llantos en alegrías
y entonces sabrás cuanto te amo
mi pueblo con frenesí.