Personajes, relatos, cuentos, poesía…

Loas a mi pueblo, tu pueblo, nuestro pueblo.

Son para sonreir, para reflexionar, para comprender…

que en la humildad y la sencillez, hay mucho valor…

“O me tiro campeón”

Doña Naticha entró a la cantina, y como lo sospechaba, allí estaba su esposo, a sus anchas, bebiendo con sus amigos.
¡Sinvergüenza!, ¡tú tomando cerveza y tus hijos no tienen nada que comer! ¡Vamos” “!Rápido! ¡Borracho! ¡Lo único que sabes es tomar! ¡Vamos a la casa! ¡Mira, ya no puedes ni pararte! ¡Qué clase de marido tengo yo! Y tirándole del brazo y a veces empujándolo, lo sacaba de la cantina. Y el tío Justino, simplemente se dejaba llevar. Siempre era lo mismo. La señora Naticha ya no podía con su marido. Luego de cobrar por su trabajo, se escondía en alguna cantina para beber hasta no poder. Aunque, luego de beber, don Justino parecía tener más fuerzas para trabajar. Empezaba tomando una, “una cerveza por favor, solo una, para la sed”, y luego venía otra, y se quedaba bebiendo.
Pero la señora Naticha estaba decidida a resolver. Era injusto que luego de trabajar toda la semana, el tío Justino lo gaste todo en la bebida. Y los niños, almorzando papa con ají todos los días. “Ahora me va ver” pensaba mientras preparaba su estrategia. La idea era darle un susto a ver si así dejaba por fin de beber. Y ella misma esta vez compró su bebida favorita y le sirvió. ¿Qué pasó Natichita?, preguntó sorprendido. ¡Vamos a tomar conmigo!, le dijo, seria y decidida. Y con sospecha recibió la bebida. A ver salud, tu primero, y doña Naticha bebió su copa y al ver que todo estaba bien, el tío Justino se sirvió su primera copa y luego otra, y aunque no estaban sus amigos para contarles sus hazañas, siguió bebiendo de la misma manera como lo hacía en la cantina, mientras doña Naticha iba y venía esquivando todos los “salud” de don Justino. Pero en un descuido, llegó el momento para darle la lección. Porque doña Naticha siempre le decía que beber es muy malo, donde aparte de botar el dinero, uno se puede enfermar, pero Don Justino nunca le hacía caso. Y doña Naticha, toda nerviosa, vació un poquito de “campeón” en la copa de don Justino. Aquello fue muy doloroso para ella pero, “a ver si con eso se enferma un poquito y tenga miedo de seguir bebiendo” pensaba, mientras esperaba los síntomas que presentaría su esposo. Cuando de pronto, don Justino se puso pálido, luego azul y doña Naticha no tuvo más opción que pedir ayuda. ¡Se muere!, ¡está enfermo, por favor, ayúdenme!. Y los vecinos llegaron y llevaron a don Justino a la posta médica del pueblo. Está intoxicado, por favor dale algo, gritaba doña Naticha. ¿Qué ha tomado? Le preguntaban, pero ella no quería decir nada porque eso podría representar un crimen. Y don Justino se empeoraba cada vez más. Y cuando lo vio en estado de coma la señora Naticha llorando tuvo que declarar que lo que quería era darle una lección y que había vaciado un poco de “campeón” en el ron que estaba bebiendo. Por favor, sálvenlo, que será de mi sin él, se lamentaba. Don Justino estaba agonizando y doña Naticha no paraba de llorar, culpándose de su mala situación.
Pero, luego de muchos días de estar en coma, gracias a la reciedumbre de don Justino, pudo superar este impase y se fue mejorando poco a poco.
Después de unos meses, don Justino volvió a la plenitud de sus facultades y las bromas de sus amigos lo hizo llevar nuevamente a las mismas andanzas de siempre. Aunque en esta oportunidad, entregaba a doña Naticha todo el dinero de su trabajo, pero guardaba un poquito para salir a beber. Pero igualmente, eso no le gustaba a doña Naticha y ella volvió al sufrimiento de sacarlo de las cantinas, jalándolo y empujándolo. Pero mi Natichita, una copita y nos vamos, decía mientras sentía los jalones y los empujones. Estoy cumpliendo con los hijos Natichita, no me trates así. Una copa y ya. Pero como no lograba convencerla, se sacudió de la manera como hace su caballo cuando corcovea, y con determinación le dijo: !está bien Naticha!, que prefieres: que me tome una copita, “o me tiro campeón”. Y la señora Naticha, conocedora de los efectos del “campeón” decidió dejarlo bebiendo. De allí en adelante, cuando don Justino quería imponer su voluntad sobre la tía Naticha, bromeaba diciendo: ¿que prefieres?, “o me tiro campeón”... Es para recordar.
Nota: La foto adjunta es solo referencial, y es cortesía de   nuestro amigo José Victorio Roque.
Este cuento esta basado en un relato contado por mi tío Jorge Pacheco Yanac.

El Sargento Mota

Estoy aquí “chacchando” para empezar a trabajar. La abuelita Benedicta me estuvo diciendo que viniera, pero yo le decía que debemos esperar el tiempo de la luna para sembrar. Pero ella es muy testaruda y por su insistencia estoy aquí: “chacchando” para poder empezar. En la “chacchada” uno sabe, a veces se reconoce viendo las hojas que uno va a masticar, pero el sabor es el que te dice todo. Hace un momento estuvo a punto, pero el sabor cambio y todavía sigue mal. Si estoy aquí es porque yo quiero mucho a la abuelita y ella me quiere a mí. Es por ella que estoy aquí. Porque ella, si no me da de comer, me da de beber. Ella prepara una buena chicha. ¡Esa chicha si es buena!. Yo le ayudo a atizar la leña cuando la prepara. Le ayudo a colarla y echarla en los toneles. Y cuando uno abre un tonel, la chicha está burbujeante y espumosa. Su espuma tiene un color alazán, parecido al color de su perrito Lirio. Su perrito Lirio es de esa raza que tiene mucho pelo y es crespo, pero con el tiempo la tierra se le va pegando y se le forman pelotas, y el perro se pone feo. Pero un día, sin el permiso de la abuelita le corté todo su pelo para que se ponga bonito. Pero el perro quedó pequeño y flaco,  y cuando la abuelita le vio entrar a su casa, lo sacó a palazos porque dice que ese no es su perro y el pobre Lirio ahora vive en la calle y tengo que llevarle la comida. También le ayudo a llevar al río su ropa y sus frazadas cuando ella quiere lavar. Me gusta hacerle los mandados. Ella no me abandona. Siempre me protege. A veces me quedo dormido por tanto beber y amanezco entre las jergas de su chichería. Pero esta vez me obligó venir a la chacra. ¿Si no trabajas, con que vas a beber?. ¡Ve a “barbechar” para sembrar papa!. Aquí tienes tu “coca”, tu “cigarro”, tu “iscupuru” y tu “asuapuru”. Yo te enviaré el almuerzo. Y me envió temprano a trabajar. Y ya es medio día y llegó el almuerzo y lastima que mi “chacchada”, no ha tenido el sabor para empezar…

El “Corpus Chisti” del tío Juan Cancio

Siempre llegaba con un mes de antelación al “Churpucuy”. Llegaba con su viejo tocadiscos, su colección de discos, con cintas de colores  para su disfraz y una sonrisa de oreja a oreja.

Río Cuchicchaca


Algunas veces silencioso,
otras veces bullanguero…
Pero es mi río,
mi sangre,
mi patria…

ES EL AMOR...

Ovejitas trotando detrás de la tía mientras va hilando.
Becerro que mugiendo busca a su madre para amamantarla. 
Trinos que llegan como eco desde el otro lado del río.
Agua bañando alfalfares para que rebroten.
Tus vacas y mis vacas comiendo del mismo rastrojo.
El amor eres tú…,
cuando nutres al viento con tu "GARAWIDA", 
y el amor soy yo,
cuando te arrullo con mi "GAPARIDA"…


Memorias de mi Pueblo

Hoy quiero pintar mi pueblo en mil palabras
de modo que tus ojos se extasíen
con la excelsitud de sus memorias…


Personajes de mi pueblo: HUACHCACULASHUN

Usaba un pantalón que siempre se estaba cayendo, pero nunca terminaba de caerse, aunque aveces, a uno le daba la impresión de que mas bien, estaba en proceso de colocárselo, pero igualmente, sin terminar de ponérselo por completo. En la calle o en la escuela, él siempre andaba con los pantalones caídos.


Wishtu Crisanto, El Cachimalej

Era el “churpucuy” para las fiestas del pueblo y allí estaban las señoras que se encargarían de preparar la comida. Y allí también estaban todos los ingredientes, pero las cocineras no se animaban a iniciar la preparación del Pari, debido a que se había detectado un breve sabor amargo durante la “chagchapada”…

Personajes de mi pueblo: RUCU LUCHO



Estaba reparando una cerca cuando los profesores llegaron. ¿Como estas Rucu Lucho?. Hola profes, buenos días, llegaron a tiempo. Esta pirca se cayó anoche y debo repararla para que no se salte el ganado, les comentó Rucu Lucho mientras les daba un semi-abrazo. Y, luego de saludarlos a cada uno, continuó reparando la cerca como si la llegada de los profesores no respondiera a una invitación suya. Y los profesores se quedaron mirándose las caras y haciéndose gestos de ¿será que nos equivocamos de lugar? o ¿Será que no se acuerda que él mismo nos invitó? No se ve por ningún lado el humo de la cocina. ¿Porqué en vez de estar trabajando, Rucu Lucho no está armando el horno de piedras para la pachamanca que nos prometió? ¿Será que se le habrá olvidado?
Rucu Lucho era un carismático funcionario de la educación y acostumbraba

Las Papas Rellenas de don Guillermo

Las horas del recreo, eran las de don Guillermo…
Muchas veces en el colegio, las clases transcurrían esperando la hora del recreo. Porque durante ese tiempo podías jugar un partido de Básquet con el profesor  “Loco Navarro”, o podías participar en un partido de boley, o de futbol, o podías ver a tu novia, pero en todos los casos, era inevitable ir al quiosco de don Guillermo.

LA PRIMERA GUITARRA CAJATAMBINA



Ese día solo estaban sus ovejas y él. La niña, ni las ovejas que ella pastaba, no habían llegado.

Desde que los rastrojos estaban disponibles para el pastoreo, sus rebaños se alimentaban juntos sobre todo, porque los mismos animales al llegar a “Jagapampa”, se unían para conformar un solo rebaño. Y los pequeños pastores aprovechaban para jugar juntos.

Personajes de mi pueblo: Pichi Juana

Entró a la Calle Gorgór tocando su tambor. Y luego de llegar a la primera esquina, arrancó cantando su acostumbrada Tinya. Siempre lo hacía. Ella siempre estaba donde había una celebración, o sino, simplemente la fomentaba. Nunca dudó un segundo para alegrar a la gente, por eso, siempre llevaba su tambor.
Sobre todo durante el “Culu apay” para la

Poema VI, 20 Poemas de Amor



Volverán las alegres pichiuchancas
sus tiernos trinos a cantar
cuando sepan al despertar
que otra vez nuestros versos
cantan sin cesar.

Con su delantal tiznado



Con su delantal tiznado, inclinada hacia la tullpa, sobre un pellejo de oveja, sentada tostaba la cancha.
Desde hacía mucho tiempo ya, su delantal tiznado cubría en vano su viejo vestido. Lo había comprado el día que decidieron vivir juntos, con la intención de que sería el vestido que usaría durante su casamiento. Por eso estuvo guardado durante mucho tiempo, pero como las autoridades no llegaban, decidió usarlo y ahora el vestido estaba viejo y también tiznado.

Las chicherías de mi pueblo



Cuando la bandera lucía sobre la puerta, es que la chicha estaba lista. Entre las mantas y las jergas despertaban burbujeantes, toneles y toneles de la mejor bebida. Algunos de ellos, los que estuvieron abrigados casi cuarenta y cinco días, adquirían la calidad de “chicha huarminayaj”, sobre todo por los

Solo he venido a quererte



Solo he venido a quererte

Con mi sangre y mi barro
con mi antorcha y mi bordón
con la conciencia en el aire.
Solo he venido a quererte

Tarde de toros en Cajatambo



Nos estábamos rifando a ver, quien iba esta vez a separar los becerros. Y mi padre nos interrumpió diciendo: no se preocupen hijos, hoy me toca a mí. ¡Pero Papá!, ¡hoy hay corrida de toros! Nosotros podemos ir corriendo y volveremos a tiempo. No hijos, yo voy esta vez. Pónganse buena ropa y acompañen a su mamá, que ya la jerga está tendida en la baranda. ¿¡Pero Papa!?...   Se puso el sombrero y salió corriendo…
¡Deja que los becerros se tomen la leche esta vez!, queríamos gritarle, pero,

Santo Julio



Todo era tranquilidad cuando escuchamos el grito de nuestra madre: ¡Donde están esos muchachos! ¡Llegó el compadre julio! ¿Como estás compadrito? Buenos días comadre Mercedes. ¡Compadre Julio, llegaste! Se alegró mi padre. ¡Como estás compadre Humberto! ¿Donde están esos muchachos?, ¡llegó el compadre Julio! Seguía llamándonos mi madre. Por primera vez no quisimos salir corriendo a recibir al padrino Julio,

Poema I, 20 Poemas de Amor

Entre el poncho y la chalina
escondido camino hacia tu esquina
la noche es mi aliada
las estrellas, mi alborada.

Ando buscando la patria
ando buscando mi poesía...

Es ya casi de madrugada
tu puerta está cerrada

20 Poemas de Amor: POEMA XVIII

Todos estos días
estuviste tan cerca
tanto, que te amé
en silencio.

Los eucaliptos
las tórtolas
y los pichiuchancas
solo parecían recuerdos.


20 Poemas de Amor: Poema XI

Pintura cortesía de María Requejo Gutierrez
Con mi cántaro de hielo
al puquial de tu alma llego
para entibiar en tu lecho
la noche fría de mi sombra.

Con mi cántaro de fuego
a la ventana de tu vientre llego
para apaciguar con tu brisa
el fuego inquieto de mi aliento.


20 Poemas de Amor, Poema VIII

Cada vez que te pienso
siento tu tierna mirada.
y en tus ojos de niña
veo mi alma atrapada.

20 Poemas de Amor, Poema XVI

Hoy salí a buscarte
casi a media noche
te busque incansable
pero todo fue un derroche.

Serenatas en mi pueblo

Esa noche el primo William y todos los que acompañábamos su canto recibimos desde el balcón un grueso baño de lluvia.
Sabíamos que la lluvia desde el balcón era una de las respuestas esperadas sobre todo, cuando la serenata era dedicada a un amor difícil.

MANÁS: Corazón del Cielo

Tierno rubor que el viento
acoge entre sus alas con ternura,
suaves caricias que en un canto
llegan al alma con dulzura.

Poema a Cajatambo: Cajatambino Soy

Hijo de mi tierra soy
de la lluvia, del viento y del sol
mis canciones de cuna son
las armonías del Cuchichaca trovador
el Huacshash… es mi blasón
mi madre… puro corazón.
Cajatambino soy.

No te preocupes mi hermano
si el pichiuchanca temprano

Poemario: 20 Poemas de Amor, Poema XV

Mi muchacha de abril…

Fresca está la mañana
y al fin suena la campana
hoy que es abril de madrugada
volveré por fin ver a mi amada.

Mi muchacha de abril
mi dulce encanto

Gastronomía Cajatambina, un Legado Milenario

Sutil huella que el tiempo
guarda en silencio su grandeza
genuino dulzor que mi madre
preserva con amor su destreza.

Tal vez sea su naturaleza

Personajes de mi pueblo: Shuty, el Zapatero

Llegué con los zapatos en la mano justo en el momento en que el zapatero Shuty les colocaba los guantes a sus hijos, debe estar probándolos, imaginé. Aunque, luego de explicarles las reglas, puso a boxear a sus hijos en la calle frente a su zapatería. Y yo salí corriendo, porque pensé que

En Cajatambo: Los panes de Maguiña

El señor Maguiña no tenía panadería ni era panadero, pero vendía los mejores panes de Cajatambo, solo que, para poder consumirlos había que caminar un poco mas de cinco kilómetros hasta llegar a Parientana.

La Tullpa: Cálido Rincón Cajatambino



Pequeño rincón, tierno y casto
donde el alma despierta con la gloria
del alba y los pichiuchancas.

Guía para los turistas: Cómo llegar a Cajatambo

Es como ir a un planeta desconocido donde habita el paraíso, solo que, para llegar a ella, antes, uno tiene que remontar Júpiter.
En tu viaje hacia Cajatambo, cuando unas inmensas
formaciones rocosas deslumbren tus sentidos, estarás pasando frente a Júpiter, y al verte flotando entre las rendijas de aquellos colosales cerros,  talvez pensarás: con tanta roca, después de tanta roca, mas adelante, es imposible que haya vida y querrás devolverte, como el que renuncia al oro justo en el último segundo que debía descubrirlo.
Y mientras continuas pintando en tu mente la majestuosidad de aquellos cerros escabrosos, unos

LA PRIMERA CORRIDA DE TOROS DE CAJATAMBO

Ese día bajaron los toros de las alturas de Viconga y todo el pueblo estaba en alerta porque eran toros bravos que iban camino a la Plaza de Acho de Lima.
Normalmente los toros bravos eran conducidos por caminos externos a los poblados para evitar incidentes, pero ese año tenían que pasar cerca al

LA CANCIÓN DE LA PROMOCIÓN

Al finalizar la tarde el profesor Aquiles nos propuso: vamos a ensayar una canción de despedida para que todos podamos cantarla el día de la clausura. Los muchachos, entre contentos e indiferentes aceptamos la propuesta. Cada uno de ustedes traerá una canción, de preferencia un huayno y luego de oír el canto de cada quien, haremos la elección, nos dijo.
Ya entraba  diciembre y éramos la promoción de la escuela primaria de ese año, y mientras retornaba a casa fui pensando en una canción sin poder conseguir una, por mi mente siempre pasaba la misma canción que había entonado en otras ocasiones, talvez porque era la única que se  adaptaba a

CAJATAMBO ANCESTRAL



Breve rumor de eucaliptos
tu hablar es del viento
tu silencio…
otro silencio.

Hay tantos siglos en tus años
que tus piedras aun conservan
las mismas caras, las mismas miradas

LA HONRADEZ EMPIEZA EN CASA

Como es sabido, “Ama llulla, Ama quella, Ama sua “ son principios quechuas que en  los pequeños pueblos andinos aún son la guía para una sana convivencia, de modo que en las casas y en las escuelas se inculcan a los niños los hábitos de “no ser mentiroso, no ser ocioso y no ser ladrón”.
Y esa mañana el niño Ernesto llegó a la escuela manifestando que en la calle había encontrado un sombrero mientras mostraba el objeto encontrado.
En vista de ello el maestro puso a consideración de los alumnos lo que debía hacerse frente a aquella situación. A lo que Miguel manifestó

Danza en el toril

Eran días de lluvia y el campo pintaba verde. Y esa mañana salimos muy temprano hacia Ocopata para ordeñar las vacas y al retorno como era costumbre, nos sentamos en Tucurrumi -lugar donde hay una roca muy grande ubicada mas arriba de Astobamba que es utilizada por los búhos para identificar su presa-, pero nosotros lo hacíamos simplemente para contemplar el ambiente, desde allí se puede ver Astobamba desde arriba, como si uno estuviera en un observatorio espacial.
A esas horas de la mañana,

El primer Pari - sopa de los Dioses


Mientras el joven Antay esperaba el almuerzo que le preparaba su madre, llegó a Cajatambo un chasqui portando un importante mensaje para El Inca. Antay tenía días esperando la oportunidad para iniciarse como chasqui, de modo que tomo el mensaje y salio corriendo. Pero su madre, pensando en que su muchacho no había almorzado, decidió empacarle la sopa que estaba preparando para que se lo comiera en el camino, pero al no encontrar la manera de envasarla, porque lo único que tenía era un asuapuru que al tener una boca angosta no podía incluirle las carnes ni las partes sólidas, decidió colocar solo la sopa en ella y las partes sólidas en un mate, y con la misma velocidad de un chasqui, envolvió la huchupa en su pullacata y le entregó a su hijo…
Ya en pleno recorrido, la presión del mensaje que llevaba, aunado a la

AMOR TERRESTRE



Quisiera navegar
el cristalino mar de tus ojos
y adentrarme inocente
en la profundidad de tu mirada


Quisiera sentir
de tus playas las brisas mañaneras
y refrescar mis cuitas
con la candidez de tus torrentes

Quisiera irrumpir

Huaylashada cajatambina


Al oír la guitarra del tío Alejandro quien en solitario irrumpió desde su casa, la abuelita Benedicta salió a su encuentro. El paso calmado del tío Alejandro tocando su guitarra se transformó en suave trote cuando advirtió las dulces verónicas que la abuelita con su pollera dibujaba.

Aunque no era tiempo de carnavales, la solitaria pandilla se apoderó de la esquina y cada poblador  que por allí pasaba, luego

Cajatambo: Balcón del Cielo

Tiernos tus abriles,
de rocío entre las hierbas.
Sutiles tus aromas,
de eucalipto entre las nubes,
frente a mis ventanas…
… tan cercanas.

Rincón ancestral,

La Vaca Polloca



Mientras mi madre había ya ordeñado dos vacas, yo apenas estaba intentando atar las patas de la vaca “Polloca”.

Esa vaca era media brava pero daba buena leche y buenos becerros, pero esa mañana en Ocopata (*), donde los terrenos tienen una pendiente bastante pronunciada yo no había podido ordeñar la primera vaca.

Yo siempre hacía las

Amanecer Cajatambino


De sus punas descienden rimando
interminables versos creando
Shapil y Tavín coreando
mi Cuchichaca...     cantando.

Amor de pueblo: CUANDO FALTAS TÚ



Esta noche solitaria en que te pienso
avanza inclemente mientras espero…

Aguardan conmigo:
la suave bruma de la noche
el fulgor del cielo estrellado
y la oportuna oscuridad de la esquina

Aquí estamos todos,
solo faltas tú...

Un Desfile Particular

Ese día los alumnos del pequeño pueblo de Utcas se levantaron muy temprano porque tenían que participar en el desfile de fiestas patrias en la ciudad de Cajatambo.

Como era costumbre en aquellos momentos, las capitales provinciales eran los escenarios para los desfiles y cada pueblo preparaba su presentación con la intención de ser el mejor.

De modo que ese día, la maestra, los alumnos y

Personajes de mi pueblo: DON CHAMORRO



Esa mañana, mientras Chamorro fabricaba cabestros, se le acercó don Vicente para pedirle que fuese él el comisario de la tarde taurina de ese año.

El joven Chamorro, quien habia nacido entre vacas y toros de casta, estaba acostumbrado a lidiar con ellos, lo podía hacer a caballo, a pie y en ciertas ocaciones, cuando el ganado manifestaba su bravura, sabía controlarlos a sombrerazos, y por eso, conocedor de la naturaleza

ASTOBAMBA: Canta pichiuchanca, canta!



Canta pichiuchanca, canta.
Aun adolorida
y aun desgarrada
canta pichiuchanca, canta!

Te bañé con agua
te lancé una piedra
te partí el ala
pero canta pichiuchanca, canta!


Cajatambo mio


Con los pitos, los violines y la banda
y con el pichiuchanca que aun me canta
vuelve otra vez mi garganta
anudar en silencio su nostalgia.

Tantas pallas, tanto cielo
tanto frío, tanto abrigo
tanto pari, tanto amor
tanto tanto,  Cajatambo tanto.